Nacida en enero de este año, llega a tener 60 pedidos mensuales para cumpleaños infantiles, fiestas de 15 y hasta para bodas. Ayelén Scaravaglione es su creadora, quien con su capacidad de ser autodidacta demuestra que fundar un emprendimiento independiente es posible.
NOTA: Walter Leguizamón Cajal
Mientras observaba TikTok, Ayelén Scaravaglione, vecina del partido bonaerense de La Matanza, se encontró de casualidad con una invitación de las populares Guerreras K-pop y pensó: “Quiero una invitación así para el cumpleaños de mí hija Sofi”. Desde ese momento, empezó la búsqueda de alguna persona que lo hiciera, pero no lA encontró.
Lejos de resignarse, decidió realizarla ella misma. Aprendió, investigó, probó y lo logró, de tal manera que estaba feliz por el resultado. ¿Por qué no?”, se preguntó. A partir de ese instante, creó Popina Designs, un emprendimiento dedicado al diseño de invitaciones para distintos eventos, mediante la utilización de Inteligencia Artificial (IA).
Inspirado en el apodo que las seños del jardín le pusieron a su hija Sofía, el proyecto tiene un alcance de Norte a Sur de nuestro país gracias al boca en boca.
Para saber más del mismo, elEsencial.com dialogó con su creadora sobre el origen del emprendimiento, los pilares del mismo, la utilización de la IA y de los próximos objetivos.
¿Cómo nació tu emprendimiento?
Fue en enero. Estaba mirando TikTok y, sin buscarlo, me apareció una invitación de las Guerreras K-pop que me encantó. Lo primero que pensé fue: “Quiero una invitación así para el cumpleaños de mi hija Sofi”.
Empecé a buscar quién podía hacerla en Argentina. En realidad, yo simplemente quería pagarle a alguien para que la hiciera, pero después de varios días de búsqueda no encontraba lo que quería. Así que decidí intentarlo yo misma: aprender, investigar, probar y equivocarme hasta lograrlo.
Finalmente pude hacer la invitación para mi hija y estaba feliz con el resultado. En ese momento pensé: “¿Por qué no?”. Y así, casi sin planearlo, nació la idea de empezar a ofrecer este servicio.
¿Hace cuánto funciona y por qué decidiste llamarlo Popina?
Como les contaba, no fue algo planeado, sino que simplemente surgió. Empecé a ofrecer invitaciones a fines de enero de 2026.
Elegí el nombre Popina porque quería un nombre de usuario que no estuviera tan repetido y que fuera fácil de encontrar en redes. Pero, además, tiene un significado muy especial para mí: Popina es el apodo que las seños le pusieron a mi hija cuando empezó el jardín.
Y pensé: ¿cómo no iba a estar relacionado el nombre del emprendimiento con Sofi, si todo esto comenzó, sin darme cuenta, gracias a ella?
¿Qué tipo de cursos o capacitaciones te sirvieron para llevar a cabo el proyecto?
Siempre me gustó mucho la edición de videos, desde chica, aunque nunca había hecho una capacitación completa sobre el tema. Por eso, gran parte de lo que sé lo fui aprendiendo sobre la marcha, investigando, probando herramientas y buscando distintas maneras de mejorar.
Actualmente también estoy haciendo cursos de edición de video para seguir capacitándome.
Hoy en día, además, las herramientas de inteligencia artificial ayudan muchísimo a generar contenido y recursos que después puedo utilizar para crear las invitaciones.
¿Tenías experiencia en IA previamente?
No, para nada. Antes la utilizaba, como mucha gente, por curiosidad o para generar esas imágenes que se volvían virales en redes sociales.
Con el emprendimiento empecé a investigar mucho más y a descubrir todo lo que podía hacer con estas herramientas. Hoy la inteligencia artificial me ayuda muchísimo, especialmente porque detrás de Popina estoy yo sola y tengo que ocuparme de todas las etapas del trabajo.
¿Hay mucha demanda en la actualidad? ¿Cuántas invitaciones hacés al mes?
Los primeros cinco meses del año fueron una locura. Recibía muchísimos mensajes y enviaba presupuestos constantemente. Hubo un momento en el que incluso tuve que tomarme vacaciones de mi trabajo formal para poder cumplir con todos los pedidos.
Llegué a realizar alrededor de 60 invitaciones personalizadas en un solo mes y, aun así, tuve que decir que no a nuevos pedidos porque ya no me daban los tiempos.
Actualmente la demanda bajó un poco en comparación con esos primeros meses, pero siempre aparece alguien nuevo. Muchas veces llegan porque encontraron mi Instagram y otras porque fueron invitados a un cumpleaños mediante una de mis invitaciones y después me contactaron para hacer la suya.
Ese boca a boca me ayuda muchísimo.

Emprender con un trabajo de relación de dependencia
En esta parte de la entrevista, Ayelén brinda datos llamativos que descubrió a partir de Popina, habla sobre sus pilares -su hija Sofi y su marido Martín-, profundiza en cómo lleva a cabo su organización con el tiempo al tener también un trabajo de relación de dependencia y brinda un consejo para aquellas mujeres que no se animan a empezar su emprendimiento.
¿Cuál es la invitación más llamativa que te pidieron? ¿Realizás invitaciones solamente para chicos?
La mayoría de las personas que me contactan son mamás y papás de chicos de jardín o primaria, por lo que hice muchísimas invitaciones infantiles y de temáticas muy diferentes.
Pero, para mí, lo más llamativo no fue una invitación en particular, sino descubrir hasta dónde podían llegar. Mis invitaciones recorrieron muchísimas provincias argentinas, de norte a sur, y pensar que algo que hice desde mi casa terminó formando parte del cumpleaños de una familia que está a cientos o miles de kilómetros me pone muy feliz.
También me sorprendió conocer, gracias a los pedidos, una cantidad enorme de nombres que jamás había escuchado, como River, Arwen, Bahía y muchos otros.
De todas formas, no realizo únicamente invitaciones infantiles. También hago invitaciones para bodas, cumpleaños de 15 y otros eventos más formales.
¿Quiénes son tus pilares fundamentales para llevar a cabo tu proyecto?
Mis pilares son Martín, mi esposo, y Sofía, mi hija.
Ellos me brindan el espacio y el tiempo extra que muchas veces necesito para poder trabajar. A veces significa que Martín se ocupe de las tareas de la casa o de Sofi y, otras veces, directamente que se vayan a pasear un rato para que yo pueda tener silencio y concentrarme.
Puede parecer algo pequeño, pero para mí es una ayuda enorme y lo valoro muchísimo.
¿Cómo repartís tu tiempo entre tu familia, tu proyecto y tu trabajo?
Es difícil, especialmente en épocas de mucha demanda.
Para mí primero está mi familia, y por eso trato de tomar los pedidos con anticipación. De esa manera puedo organizar mis tiempos y establecer horarios de trabajo que no interfieran con mi empleo formal ni con el tiempo que comparto con mi hija.
Generalmente trabajo en Popina cuando Sofi ya está durmiendo, aproximadamente desde las 22 hasta las 2 o 3 de la mañana.
La realidad es que muchas veces termino quitándole horas al sueño, porque durante el día trato de cumplir con mis otras responsabilidades.
¿Tenés pensado añadir más servicios y recursos?
Sí. Mi objetivo es seguir ampliando el tipo de público al que puedo llegar y continuar mejorando el servicio, especialmente incorporando más opciones para bodas, cumpleaños de 15 y otros eventos formales.
También sigo capacitándome mediante cursos de edición de video y, de a poco, estoy ahorrando para poder mejorar la computadora con la que trabajo, porque a medida que aprendo y quiero hacer cosas más complejas también necesito mejores herramientas.
Mi objetivo a largo plazo es poder vivir de mi emprendimiento y, algún día, dejar el trabajo en relación de dependencia.
¿Qué significa para vos ser emprendedora?
Para mí significa, principalmente, calidad de vida.
Hubo un período en el que estaba de vacaciones de mi trabajo y podía dedicarme solamente a las invitaciones. Fue muy lindo descubrir que podía trabajar desde mi casa y, al mismo tiempo, estar presente como mamá.
Hace aproximadamente 14 años que trabajo en relación de dependencia y siempre tuve trabajos presenciales y de atención al público. Entonces, conocer otra forma de trabajar fue un cambio enorme para mí.
Me hizo darme cuenta de que se puede trabajar, generar un ingreso y, a la vez, tener una organización diferente de la vida familiar.
¿Qué consejos les darías a las mujeres que recién comienzan con sus emprendimientos o a aquellas que todavía no se animan?
Les diría que se animen.
A veces pensamos que ya está todo inventado o que hay demasiadas personas ofreciendo lo mismo, pero siempre hay alguien que está necesitando justamente lo que vos ofrecés y que puede elegirte por tu forma particular de hacerlo.
También aprendí que el boca a boca es fundamental. Un cliente contento puede recomendarte, mostrar tu trabajo a otra persona y hacer que, poco a poco, el emprendimiento empiece a crecer.
Yo jamás imaginé en enero, cuando solamente quería hacer una invitación para el cumpleaños de mi hija, todo lo que iba a suceder después.
Por eso creo que muchas veces lo más importante es empezar.
